“Y cayo la palabra de piedra sobre mi pecho aun vivo. No importa, estaba preparada. Me las arreglare de alguna manera.”
— Anna Akhmatova
Esto no es un eslogan motivacional. Es lo que Ajmatova escribio cuando su hijo fue sentenciado a un campo de trabajo. El peor golpe cayo, y su respuesta no fue derrumbarse, sino decir: lo esperaba. Lo manejare. Esta es la resiliencia forjada en el sufrimiento real.
En el verano de 1939, en Leningrado, recibi la noticia: mi hijo Lev fue condenado a cinco anos de campo de trabajo. Fue como una piedra cayendo sobre mi pecho. Pero no me rompi. Me habia preparado para lo peor desde que se lo llevaron la primera vez. Me dije: no importa, estaba preparada, me las arreglare. Y lo hice. No porque fuera fuerte por naturaleza, sino porque no me di otra opcion. Cuando la vida te golpea con lo peor, no preguntes por que. Solo di: me las arreglare. Y hazlo.
“No, no bajo la boveda de un cielo ajeno, ni al amparo de alas ajenas. Estuve con mi pueblo entonces, alli donde mi pueblo estaba condenado a estar.”
— Anna Akhmatova
Mientras otros huian de Rusia, Ajmatova se nego a escapar. Eligio quedarse y enfrentar el terror. Esta cita habla del tipo mas dificil de coraje: no huir de tu realidad, sino plantarte en ella, con los ojos abiertos y la espalda recta. Huir es facil. Quedarse lo exige todo.
Todos me decian que me fuera. Amigos huian a Paris, a Londres, a cualquier lugar menos aqui. Habria sido facil irme. Pero en 1922 tome mi decision: no abandonaria mi pais, aunque mi pais intentara destruirme. Me quede a traves de las prohibiciones, el hambre, el terror. Me quede cuando borraron mi nombre. No porque fuera valiente, sino porque huir se sentia como otra forma de muerte. Si estas en un momento dificil ahora, sabe esto: elegir quedarte y luchar no es debilidad. Es lo mas feroz que puedes hacer.