“Sentí la mano de Dios sosteniéndome en ese asiento. Estaba pegada a mi lugar y no podía moverme.”
— Claudette Colvin
Nueve meses antes de Rosa Parks, Claudette Colvin, de quince años, se negó a ceder su asiento en el autobús en Montgomery.
Tenía quince años. No intentaba ser una heroína. Algo dentro de mí simplemente dijo: no, hoy no. Cuando sientes en los huesos que algo está mal — confía en esa sensación.
