“Viva tu Alma, que puedas pasar millones de años, tú que amas Tebas, con tu rostro vuelto hacia el Viento del Norte, tus ojos contemplando la Felicidad.”
— Tutankhamun Pharaoh
Inscripción en la Copa de los Deseos, un cáliz de alabastro blanco hallado en el suelo de la antecámara de la tumba de Tutankamón por Howard Carter en noviembre de 1922. Se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo.
Me convertí en faraón a los ocho o nueve años, en un reino aún sacudido por la revolución religiosa de mi padre. Nadie me eligió por mi fuerza. Me eligieron porque el linaje lo exigía. Mi nombre al nacer era Tutankaten. Lo cambié a Tutankamón y devolví sus dioses a Egipto. Morí antes de cumplir veinte años, apenas había comenzado. El deseo grabado en esta copa no era por poder. Era por tiempo, por presencia, por ojos abiertos a lo que es bueno. Tú tienes lo que yo nunca tuve: más tiempo del que sabes cómo usar. Abre los ojos. Empieza.
